Dachau. Testimonio De Un Superviviente by Nerin E. Gun

By Nerin E. Gun

Ilustrado con 32 laminas fotos b/n fuera de texto. Contenido: El autor, corresponsal de prensa, paso por eleven carceles y three campos de concentracion nazis, hasta muerto en vida que fue liberado de Dachau..Nerin E. Gun, a free-lance journalist and author, was once born in Rome of Turkish and Italian mom and dad. proficient in France and Germany, he entered the newspaper box in Berlin while WW II all started, As a impartial, be grew to become a correspondent for Swiss newspapers and the Turkish press provider. For his stories to the area in regards to the Warsaw ghetto and predictions of the defeat of the German armies in Russia, he used to be arrested through the Nazis and despatched to 11 prisons and 3 concentrations camps, finishing at Dachau. He used to be certainly one of international correspondents authorised to Berlin to were arrested and placed right into a focus camp completely due to journalistic actions.

Show description

Read Online or Download Dachau. Testimonio De Un Superviviente PDF

Similar spanish books

Educación para la ciudadanía : democracia, capitalismo y estado de derecho

A principios del siglo XXI, en los angeles España democrática, un partido socialista está a punto de aprobar una asignatura que en l. a. precarizada educación pública pretende concienciar, animar a los futuros ciudadanos a los angeles participación democrática, en un contexto nacional e internacional cada vez más degradado por los angeles voracidad capitalista.

Additional resources for Dachau. Testimonio De Un Superviviente

Example text

A primera vista —declaró Cowling—, parecían estar llenos de trapos, de ropas viejas. Después reconocimos manos, dedos envarados, caras... 310. El tren procedía de Birkenau y los muertos eran judíos húngaros y polacos, con algunos niños. El viaje había durado treinta o cuarenta días y ellos habían perecido de hambre, de sed, de sofocación al ser aplastados o apaleados por los guardias. Se veían evidentes señales de canibalismo. Prácticamente, todos estaban muertos antes de llegar a Dachau. Los SS no se tomaron la molestia de descargarlos.

Incluso los que afirmaban ser esposos, prometidos o amantes de las presas no tenían derecho a visitas particulares y después del toque de queda estaban obligados a retirarse de la vecindad del barracón. Este edificio había sido elegido a propósito, porque todas las ventanas tenían rejas y estaba situado en una explanada fuera de los limites de paseo nocturno. Al verme, Piroshka elevó los brazos al cielo después de darle gracias a la Madre de Dios, preguntó si tenía un pitillo. No lo tenía, pero pude regalarle un tubo de dentífrico y una botella de «Jean María Farina», que aceptó con condescendencia.

Lo dijo con el orgullo del director de un zoo que muestra el elefante blanco de Siam. De pronto me vi ascendido al rango de curiosidad exótica. —Ajá! —exclamó el Gauleiter, entusiasmado—. ¿Un espía, eh? ¿Qué has hecho para estar aquí? —¿Yo? Nada —repuse con el tono más inocente que pude, sabiendo que decía la verdad. El Gauleiter miró al comandante del campo quien a su vez interrogó a un ayudante. —Realmente, no lo sabemos —murmuró—. Es un periodista. Parecía embarazado y probablemente se estaba injuriando por haber atraído la atención de su visitante hacia un preso cuyos odiosos crímenes ignoraba en detalle.

Download PDF sample

Rated 4.02 of 5 – based on 42 votes